La cosa había empezado con algunos incidentes aislados... Comenzaba un nuevo milenio, salíamos de pésimas presidencias, y algunos, luego del "desastre", tenían la esperanza de que todo iba a mejorar. Lo que no sabían era que luego de la matanza en Palestina, las cosas iban a tomar un giro inesperado. Cuando se dijo NUNCA MÁS, creo que la gente se había equivocado...
Algunos pensaron que era una moda mas, famosos, estrellas de la televisión pidiendo pena de muerte para todo delincuente, vecinos de barrio norte buscando soluciones rápidas para la inseguridad llegando a la conclusión de que lo mejor era decapitar personas... Para cuando se le quito la vida de un niño que había robado golosinas en un kiosco y algunos nos diéramos cuenta de que había sido un error, ya era demasiado tarde.
Todo empezó con hechos aislados, te decía... algunas pintadas de "fuera sionismo judío", "exterminemos a los ilegales"... "Hitler vive". Dios mío... "Hitler vive" llegaron a poner en un graffitti. Todo hasta que a fines del 2009, por el barrio de Belgrano, empezaron las palizas. Al principio solo eran moretones y huesos rotos. Me acuerdo que una pareja de hermanos judíos fue internada después de que una bandita de skinheads les pateara las cabezas en la parada de un colectivo a las 11 de la noche. Habían sido 8 contra 2, lo cual te puede dar una idea de su sentido de justicia. Luego la cosa se puso brava en serio. Una Argentina convulsionada con serios problemas sociales, la crisis mundial que había resultado más poderosa de lo que se pensaba, los pibes descreían de todo y tal vez con razón. Ni el gobierno ni la oposición sabían que hacer... La táctica de los nazis para atraer enfermos era sencilla, utilizaban las terribles decisiones del gobierno de Israel para aumentar el odio hacia todo judío, y claro… curas pronazis negando el holocausto ayudaban a “la causa”… Gran parte de la oposición había caído en las garras de esa ideología enferma. Y la parte de la oposición que estaba en contra de esto, simplemente y misteriosamente fueron "desapareciendo". Por eso, cuando pinto un tipo convencido de lo que decía, cuando mostraba una pasión arrolladora, cuando pedía tomar la justicia a la fuerza y hacerse cargo del futuro, los que empezaron a seguirlo se trasformaron en miles. Pensa en esto: cada patota skinhead (llamados por entonces "comandos de Dios") no bajaba de los 300 integrantes. Y había más de 1700 solo en Capital.
Como celebración de año nuevo más de 30 judíos aparecieron colgando en el Parque Centenario, formando una especie de grotesco árbol de Navidad. El carismático cabecilla skinhead ya había dejado las sombras y su liderazgo era un hecho. Te juro que me pare a escucharlo mas de una vez... si te dejabas llevar por su apasionado discurso era presa fácil de su enfermedad. El tipo PROPUSO; el tipo aporto soluciones. Soluciones de mierda, soluciones asesinas... pero por fin alguien era concreto, alguien que no era milico tomaba el toro por las astas, la gente empezó a escucharlo y a seguirlo.
De pronto el vandalismo se corto, se venían las elecciones. En medio de las pobres campañas políticas de partidos gastados los nazis ganaban gente. El cierre de campaña en la 9 de julio fue aterrador... banderas kilométricas con la svástica y mas de un millón de personas coreando "La Marcha de Dios sobre los hombres", una especie de himno a la muerte.
El neonazismo gano por escándalo. Un margen de casi el 77%.
Crónicas de un gobierno neonazi en Argentina... el líder condeno las matanza en forma clandestina y decidió poner plazos; todos los descendientes de judíos, practicantes o no contaron con 60 días para abandonar territorio argentino. Los edificios de todo tipo de entidad que respondiera a Israel fueron confiscados, algunos trasformados en oficinas publicas, otros en hospitales, otros en escuelas, otros en campos de concentración... pero la mayor parte, en viviendas para los seguidores del régimen. La emigración fue caótica, pero la cosa no había hecho más que empezar. Sin judíos a quien castigar el líder empezó a identificar a nuevas victimas: los extranjeros.
Algunos argentinos nativos intentamos dejar el país, pero nos encontramos con un decreto que prohibía dejar el territorio nacional. Un poco después el decreto se derogo y varios cientos de aviones y barcos se llenaron con opositores al régimen que pretendían iniciar una nueva vida en otra parte. De más esta decir que los aviones como los barcos nunca llegaron a ningún lugar; se hundieron en medio del océano sin que nadie hiciera preguntas.
Después de los extranjeros el régimen neonazi permitió el exterminio de "los almas oscuras". Así le decían a los morochos. Un tiempo difícil de vivir para ser de clase baja en argentina. Ahí comenzó una de las peores masacres vistas en Argentina... ¡que digo Argentina! ¡en el mundo! Ya no se trataba como antes de patotas en la clandestinidad matando judíos en diferentes lugares, no. Ejércitos enteros entraban en las villas asesinando sin ver a quien le daban, no importa si eras blanco o morocho, hombre o mujer, adulto o niño... todos eran fusilados con ametralladoras. Era una guerra... solo que del otro lado nunca atacaban... ¿Y saben cuanto duro? ¡Una semana! Una semana y ya habían "limpiado" varias villas... Simplemente terrible era ver en la tele como skinhead festejaban ante cadáveres de niños...
Luego se inauguró una nueva modalidad; a fin de aumentar los ingresos del estado se le encontró la vuelta al tema de la jubilación: al cumplir 65 años pasabas a retiro forzoso. Simplemente te metían en una cámara de gas. Y no crean que a los ancianos seguidores de régimen les perdonaron la vida, no señor. Los más pudientes, si los autorizaban, podían pagar una indolora inyección letal. Mataron a quienes fueron los pioneros del nazismo en argentina, quienes fueron los primeros en darles propaganda...
Actualmente se rumorea que el imperio no puede durar mucho, a pesar de que la victoria nazi en Argentina voló hasta Bolivia incentivando a grupos neonazis locales que finalmente derrocaron al presidente democráticamente electo. Las guerras intentando conquistar países limítrofes diezmaron la economía y la moral de los adeptos al nuevo orden. El líder últimamente luce viejo, cansado, sin la energía que gano el corazón de los asesino potenciales.
Las matanzas continúan pero son cada día mas aisladas e incluso los skinheads empezaron a bajarse entre ellos. Todavía las cabezas rapadas caracterizan a Argentina, la nueva Argentina. Pero algunos de nosotros, bajo las gorras, empezamos a dejarnos el pelo largo... muy largo.
Cuento del libro “Los cuentos del Osito Mimosito y otras guarradas” de Eduardo de la Puente, solo que un tanto modificado por mi (quite algunas pocas cosas y agregue otras pocas).
Algunos pensaron que era una moda mas, famosos, estrellas de la televisión pidiendo pena de muerte para todo delincuente, vecinos de barrio norte buscando soluciones rápidas para la inseguridad llegando a la conclusión de que lo mejor era decapitar personas... Para cuando se le quito la vida de un niño que había robado golosinas en un kiosco y algunos nos diéramos cuenta de que había sido un error, ya era demasiado tarde.
Todo empezó con hechos aislados, te decía... algunas pintadas de "fuera sionismo judío", "exterminemos a los ilegales"... "Hitler vive". Dios mío... "Hitler vive" llegaron a poner en un graffitti. Todo hasta que a fines del 2009, por el barrio de Belgrano, empezaron las palizas. Al principio solo eran moretones y huesos rotos. Me acuerdo que una pareja de hermanos judíos fue internada después de que una bandita de skinheads les pateara las cabezas en la parada de un colectivo a las 11 de la noche. Habían sido 8 contra 2, lo cual te puede dar una idea de su sentido de justicia. Luego la cosa se puso brava en serio. Una Argentina convulsionada con serios problemas sociales, la crisis mundial que había resultado más poderosa de lo que se pensaba, los pibes descreían de todo y tal vez con razón. Ni el gobierno ni la oposición sabían que hacer... La táctica de los nazis para atraer enfermos era sencilla, utilizaban las terribles decisiones del gobierno de Israel para aumentar el odio hacia todo judío, y claro… curas pronazis negando el holocausto ayudaban a “la causa”… Gran parte de la oposición había caído en las garras de esa ideología enferma. Y la parte de la oposición que estaba en contra de esto, simplemente y misteriosamente fueron "desapareciendo". Por eso, cuando pinto un tipo convencido de lo que decía, cuando mostraba una pasión arrolladora, cuando pedía tomar la justicia a la fuerza y hacerse cargo del futuro, los que empezaron a seguirlo se trasformaron en miles. Pensa en esto: cada patota skinhead (llamados por entonces "comandos de Dios") no bajaba de los 300 integrantes. Y había más de 1700 solo en Capital.
Como celebración de año nuevo más de 30 judíos aparecieron colgando en el Parque Centenario, formando una especie de grotesco árbol de Navidad. El carismático cabecilla skinhead ya había dejado las sombras y su liderazgo era un hecho. Te juro que me pare a escucharlo mas de una vez... si te dejabas llevar por su apasionado discurso era presa fácil de su enfermedad. El tipo PROPUSO; el tipo aporto soluciones. Soluciones de mierda, soluciones asesinas... pero por fin alguien era concreto, alguien que no era milico tomaba el toro por las astas, la gente empezó a escucharlo y a seguirlo.
De pronto el vandalismo se corto, se venían las elecciones. En medio de las pobres campañas políticas de partidos gastados los nazis ganaban gente. El cierre de campaña en la 9 de julio fue aterrador... banderas kilométricas con la svástica y mas de un millón de personas coreando "La Marcha de Dios sobre los hombres", una especie de himno a la muerte.
El neonazismo gano por escándalo. Un margen de casi el 77%.
Crónicas de un gobierno neonazi en Argentina... el líder condeno las matanza en forma clandestina y decidió poner plazos; todos los descendientes de judíos, practicantes o no contaron con 60 días para abandonar territorio argentino. Los edificios de todo tipo de entidad que respondiera a Israel fueron confiscados, algunos trasformados en oficinas publicas, otros en hospitales, otros en escuelas, otros en campos de concentración... pero la mayor parte, en viviendas para los seguidores del régimen. La emigración fue caótica, pero la cosa no había hecho más que empezar. Sin judíos a quien castigar el líder empezó a identificar a nuevas victimas: los extranjeros.
Algunos argentinos nativos intentamos dejar el país, pero nos encontramos con un decreto que prohibía dejar el territorio nacional. Un poco después el decreto se derogo y varios cientos de aviones y barcos se llenaron con opositores al régimen que pretendían iniciar una nueva vida en otra parte. De más esta decir que los aviones como los barcos nunca llegaron a ningún lugar; se hundieron en medio del océano sin que nadie hiciera preguntas.
Después de los extranjeros el régimen neonazi permitió el exterminio de "los almas oscuras". Así le decían a los morochos. Un tiempo difícil de vivir para ser de clase baja en argentina. Ahí comenzó una de las peores masacres vistas en Argentina... ¡que digo Argentina! ¡en el mundo! Ya no se trataba como antes de patotas en la clandestinidad matando judíos en diferentes lugares, no. Ejércitos enteros entraban en las villas asesinando sin ver a quien le daban, no importa si eras blanco o morocho, hombre o mujer, adulto o niño... todos eran fusilados con ametralladoras. Era una guerra... solo que del otro lado nunca atacaban... ¿Y saben cuanto duro? ¡Una semana! Una semana y ya habían "limpiado" varias villas... Simplemente terrible era ver en la tele como skinhead festejaban ante cadáveres de niños...
Luego se inauguró una nueva modalidad; a fin de aumentar los ingresos del estado se le encontró la vuelta al tema de la jubilación: al cumplir 65 años pasabas a retiro forzoso. Simplemente te metían en una cámara de gas. Y no crean que a los ancianos seguidores de régimen les perdonaron la vida, no señor. Los más pudientes, si los autorizaban, podían pagar una indolora inyección letal. Mataron a quienes fueron los pioneros del nazismo en argentina, quienes fueron los primeros en darles propaganda...
Actualmente se rumorea que el imperio no puede durar mucho, a pesar de que la victoria nazi en Argentina voló hasta Bolivia incentivando a grupos neonazis locales que finalmente derrocaron al presidente democráticamente electo. Las guerras intentando conquistar países limítrofes diezmaron la economía y la moral de los adeptos al nuevo orden. El líder últimamente luce viejo, cansado, sin la energía que gano el corazón de los asesino potenciales.
Las matanzas continúan pero son cada día mas aisladas e incluso los skinheads empezaron a bajarse entre ellos. Todavía las cabezas rapadas caracterizan a Argentina, la nueva Argentina. Pero algunos de nosotros, bajo las gorras, empezamos a dejarnos el pelo largo... muy largo.
Cuento del libro “Los cuentos del Osito Mimosito y otras guarradas” de Eduardo de la Puente, solo que un tanto modificado por mi (quite algunas pocas cosas y agregue otras pocas).

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